La CDMX enfrenta desafíos urbanos por el Mundial 2026: aumento de rentas, desalojos y preocupación por el estilo de vida de sus habitantes. Colectivos denuncian turistificación y presión inmobiliaria en zonas clave.
A escasos meses de que la Ciudad de México se convierta en una de las sedes del Mundial de la FIFA 2026, la capital mexicana experimenta una creciente preocupación entre sus habitantes debido a la aceleración de la turistificación y la gentrificación. Diversos colectivos vecinales han alzado la voz, denunciando un alarmante incremento en los precios de los alquileres y un aumento en los desalojos, afectando directamente el estilo de vida y la permanencia de los residentes históricos en varias colonias.
Las protestas, que han tenido lugar en puntos clave de la ciudad, incluyendo marchas hacia la Secretaría de Turismo capitalina, destacan cómo las obras de modernización en el Estadio Azteca y la expectativa de recibir a millones de turistas están ejerciendo una presión inmobiliaria sin precedentes. Vecinos de Santa Úrsula Coapa, Huipulco y Pedregal de Carrasco, zonas aledañas al icónico estadio, han reportado que los costos de arrendamiento se han duplicado en meses recientes. Inmuebles que antes se ofertaban en ocho mil pesos mensuales ahora alcanzan cifras de entre 17 mil y hasta 25 mil pesos, según testimonios recabados en recientes movilizaciones.
Además del encarecimiento de la vivienda, se ha señalado la proliferación de desarrollos inmobiliarios que, en algunos casos, operan con presuntas irregularidades, exacerbando problemas como la escasez de agua en áreas ya afectadas. La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM) ha documentado un aumento en las quejas por desalojos y violaciones al derecho a la vivienda, con un incremento sostenido de expedientes vinculados a estos procesos desde 2023.
La llegada masiva de visitantes extranjeros y el auge de plataformas de alojamiento temporal, como Airbnb, son percibidos como factores que intensifican estos fenómenos, priorizando el turismo sobre las necesidades habitacionales de la población local. Organizaciones sociales acusan que tres viviendas completas dejan de estar disponibles para alquiler residencial cada 48 horas en la CDMX para ser destinadas a alojamiento turístico. Esta transformación urbana, si bien promete una derrama económica significativa, genera inquietud sobre el futuro de la identidad barrial y la cohesión social, planteando un desafío crucial para las autoridades en la búsqueda de un equilibrio que beneficie a todos los sectores de la población.